Hasta hace poco un arma tardaba diez o quince años en llegar al frente. Hoy Ucrania puntúa a sus operadores de drones y el Pentágono compra contra-drones en un catálogo. La IA no cambió solo el arma: comprimió el tiempo para armarse e ir al campo de batalla. Y si la guerra ya está gamificada, lo que sigue es todavía más raro.
Leer más
